CONCILIACIÓN FAMILIAR Y CAMBIOS SOCIALES

La mujer es victima de la sociedad. Una sociedad que cuando necesitó revitalizarse aumentando el consumo posibilitó el trabajo de la mujer. Cientos de mujeres accedían a nuevos trabajos, entraban dos sueldos en las casas, aumentaban las comodidades  y el bienestar a  cambio de endeudarse y comprar todos aquellos bienes que, en teoría, nos podrían facilitar  la vida…

Es el dilema del “doble rol”: Madres trabajadoras en la casa y en la calle.
Los padres (hombres), atados a costumbres y modos ancestrales, en muy pocos casos son partícipes de las tareas del hogar y los que lo son se encuentran en terreno de nadie intentando hacer  la parte proporcional de tarea que le corresponde en la casa.
Así está montada esta sociedad capitalista en la que vivimos.
En todo este proceso no se habla de conciliación familiar,  ni de cambio en los modos sociales, ni de cuidados paliativos a la infancia que se ve irremediablemente relegada a un segundo plano en la esfera familiar.
 La madres trabajan muchas más horas y los niños tienen que estar atendidos ,de alguna manera ,cuando salen de la escuela o antes de entrar a la misma : familiares, abuelos cuidadores, “centros de acogida”, amigos… cualquier “recurso” es válido para que estos niños y niñas no se encuentren solos. Son situaciones , en muchos casos límite, que cada familia  se busca para seguir “funcionando” de la mejor manera posible.
Es tan acuciante la situación que se empieza a hablar de conciliación familiar. Se crean los planes de familia y se abren los  recintos escolares. Las aulas matinales abren a las 7,30 , los comedores tienen un horario de 14 a 16 horas y las actividades extraescolares, en muchos casos, duran hasta las 7,30… !!doce horas para cubrir las necesidades horarias de las familias!! 
¿Cómo parece genial?  Ya está, ya hay una solución…Da igual que un niño esté 12 horas seguidas en el “colegio”  (La vida de Paola)  Da igual que todo este peso conciliador recaiga sobre un centro escolar que ,en ningún caso está preparado para ello. Da igual todo porque,  por fín,  se puedes seguir “exprimiendo” un poco más el sistema….. !!!Que horror!! 
Nadie ha pensado en la posibilidad de flexibilizar los horarios de trabajo ( interesante estudio de Deloitte) ,   nadie ha pensado en aumentar en  más semanas el período de lactancia o de cuidado de los recién nacidos,  o en reducir los horarios escolares,  o en cambiar los hábitos sociales en cuanto a descanso y horarios en el hogar…
Existen muchos estudios que avalan modelos sociales más productivos.  Sólo hay que echar un vistazo a países como finlandia, con menos horas de clase que España y a años luz de nosotros en el informe PISA (ver blog de Xuan Xosé
 Es evidente que el sistema proclamará  una y mil veces que está haciendo todo lo posible para la conciliación familiar….pero el aumento de horas en los centros no es conciliación,  es la creación de un espacio donde los niños y niños ven pasar las horas, ven decenas de caras de maestros, maestras, monitores, auxiliares, porteros que cuidan a estos niños de la mejor manera posible, porque milagros no hacemos todavía.
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4 Replies to “CONCILIACIÓN FAMILIAR Y CAMBIOS SOCIALES”

  1. Gracias por esta reflexión Miguel que haces ya que muchas veces perdemos el norte con esta vida estresante que tenemos y nos olvidamos del sentimiento familiar, de esa conciliación familiar de la que nos hablas y que en muchos casos la falta de ella es la muestra de los casos que a diario vemos de maltrato, de desapego familiar, de problemas comunicativos en los más jovenes

  2. Miguel,me quito el sombrero. No había visto la conciliación como una herramienta más para el consumo… Jamás lo habría visto, cegada por mi experiencia personal… Yo he trabajado con la jornada reducida desde que mi segundo hijo cumplió 2 años para conciliar. Económicamente, nos lo podíamos permitir (no era un descalabro), pero entiendo que la conciliación puede surgir, como dices, de la rueda producción-consumo, en el mismo sinsentido que la utilización de nuevos recursos en lugar de la reutilización (el reciclaje no industrial sino personal). Por otra parte, el precio que he pagado en términos de desarrollo profesional estándar, es altísimo(aunque nunca se sabe que habría ocurrido si hubiese hecho otras opciones)pero creo que eso, realmente, no me importa. El trabajo que quiero tiene un único nivel prácticamente: profesora, y mi situación personal me ha permitido encontrar qué es lo que quiero, lo cuál me parece mucho. Así que, sí, entiendo que hay una cierta falacia en el asunto de la progresión profesional, y no digamos, en el del consumo y/o las necesidades "básicas".Tampoco he entendido jamás las extraescolares como un aparcamiento de hijos: con tres, me he dedicado a ser chófer durante muchos años, llevándolos de un lado a otro. Encontraba estas actividades como una oportunidad para que mis hijos tuvieran una educación artística, que en la escuela es muy escasa, y un poco de deporte, que tampoco me parecía suficiente. Nunca inglés, por ejemplo… pero seguramente es porque no les ha hecho falta. Si todas esas actividades hubieran estado en la escuela, formando parte de un programa… no sé si lo habría preferido, la verdad, porque la oportunidad de conocer otra gente, otros compañeros, otros lugares, no es desdeñable tampoco.El caso de Paula es triste, tristísimo, pero no creo que sea un caso general. El hecho de disponer de un horario amplio de actividades permite elegir, pero no implica, necesariamente, que todo el mundo vaya a hacer un uso abusivo (sea por necesidad, o por egoísmo, o por una idea poco ajustada de lo que significa tener hijos)Por último, tengo que decir que mis padres delegaban gran parte de sus cuidados hacia nosotros, por motivos exclusivamente de militancia, y yo nunca me he sentido abandonada… Igual que en la escuela, no se trata tanto de cantidad como de calidad.Y menudo ladrillo me ha quedado…Un fuerte abrazo, Miguel. Estoy encantada de poder discutir y reflexionar sobre este tema 🙂

  3. Esa es la dura y cruda realidad….¡Dejad ya que la escuela haga su labor y que sea la sociedad la que haga un esfuerzo, aunque sea pequeño, por adaptarse a ella!¿Para cuando el Plan de Noche? También hay familias que trabajar en turnos nocturnos 😉

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