La Inclusión Escolar del alumnado extranjero de nuevo ingreso.

fotos fiesta de asis 431                        Familias en el CEIP San José Obrero de Sevilla

El término inclusión se ha impuesto, a lo largo de la historia curricular y legislativa, a otros conceptos que han ido perdiendo el sentido y la razón de ser en la escuela: hablamos de exclusión, marginación, integración, segregación.
Podemos decir que en muy pocos años hemos dado un salto cualitativo enorme en cuanto a la atención al alumnado diferente, hemos girado ciento ochenta grados abandonando el tratamiento y concepción de la educación especial como educación marginal.
En la actualidad predomina un modelo integrador. El paradigma basado en el déficit y en el que se imponía la segregación y la exclusión , ha dado paso a modelos educativos inclusivos basados en una cultura de la escuela enfocada hacia la diferencia y, por tanto, con una organización de centros más abierta y receptiva a las necesidades individuales, promoviendo el mantenimiento de la diversidad, las relaciones entre los grupos y el sentido de pertenencia a un determinado entorno escolar.

La escuela inclusiva debe desarrollarse e integrarse en el currículo, en el plan de centro, y sustentarse en la necesaria aceptación de que la diversidad de los alumnos enriquece y no es una lacra para el desarrollo de los mismos, por tanto necesita de un contexto en el que la cooperación y la innovación metodológica deben ser la base de los aprendizajes. Hablamos de la necesidad de trabajar por proyectos integrados, de escuelas que desarrollan programas basados en las tecnologías de la información y la comunicación y avanzan hacia tecnologías del aprendizaje y del conocimiento, de participación de las familias, de grupos de trabajo interactivos, en definitiva se busca el diseño de una escuela nueva con planteamientos ricos en las relaciones de la comunidad educativa y en una organización y funcionamiento de los centros más activa y receptiva con la diversidad.

“Inclusión no es asimilación, no es un acto de integración o subsunción de la diferencia en la cultura dominante de la escuela. La construcción de una escuela inclusiva constituye una tarea profundamente subversiva y transformadora” (Aiscow, 2004).

Podemos reconocer cuatro modelos de atención a la diversidad según Arroyo (2010): Asimilador, de compensatoria, multicultural e intercultural.

El modelo asimilador facilita las relaciones entre alumnos inmigrantes y autóctonos, pero elimina las diferencias propias de la cultura de la minoría.
-El modelo de compensatoria, permite al alumnado que se incorpora al centro conservar sus rasgos culturales, pero adolece de crear lazos entre los diferentes colectivos. El programa de Mantenimiento de la cultura de origen tuvo en un principio esta filosofía, pero en un breve tiempo se vio obsoleto e improcedente.
– El Modelo Multicultural facilita el mantenimiento de esa diversidad cultural y las relaciones, pero si no se aplica con todos los alumnos, ni fomenta las relaciones interculturales, puede desembocar en la segregación.
– El Modelo Intercultural parte de la Teoría de la Diferencia. El alumnado mantiene su identidad cultural y se relaciona con compañeros de otras culturas diferentes.

El modelo inclusivo es consecuencia lógica de la aplicación y el desarrollo de modelos centrados en la diferencia, están abiertos a todo el alumnado y por tanto va más allá de la integración y la normalización del alumnado que necesita de refuerzos o apoyos educativos.
Para trabajar con modelos inclusivos en la escuela se necesitan cambios profundos en la cultura escolar, se hace prioritario un enfoque democrático y conciliador donde todos los actores de la comunidad educativa tengan un papel relevante y se identifiquen con el proyecto del centro, participando como miembros de pleno derecho en el mismo, solo así podremos hablar de Escuela Incluida.

Los principios básicos de una organización inclusiva según L. Melero (2004) serían:

– La diversidad del alumnado como valor añadido y no como un defecto.
– El Respeto a las diferencias individuales. El aula es una comunidad de aprendizaje y convivencia donde se comprende que todos pueden aprender, cada uno a su ritmo y estilo.
– El Fomento de metodologías que favorezcan la autonomía en los aprendizajes y el desarrollo de estrategias de “aprender a aprender”.

Además, al entender la inclusión como proceso, en la planificación del centro se debe facilitar la incorporación del alumnado extranjero de nuevo acceso al organigrama de funcionamiento del mismo. Para ello los centros han de programar un Plan de Acogida abierto y enfocado a todo el alumnado y a las familias que llegan nuevas al colegio. Es fundamental la mediación y la gestión del equipo directivo del centro conjuntamente con las Ong´s y asociaciones integradas en el barrio.
Desde el Equipo Directivo se informará a las familias del sistema educativo y de los planes, proyectos y programas que desarrolla el colegio, se les asesora sobre horarios, normas del centro y se les muestra las instalaciones. Siempre asesorados por las Ong´s en caso de no hablar nuestro idioma.
Desde las Ong´s se les acerca al barrio, se les muestra las infraestructuras y servicios sociales, se les informa sobre posibles ayudas, se les presenta a los vecinos.
En cuanto a los nuevos alumnos al incorporarse a las clases se les asigna un alumno guía o dos según el dominio de nuestro idioma. Este alumno mediador le guiará en las tareas rutinarias del centro y lo iniciará en nuestro idioma, además conjuntamente con el tutor presentará a los compañeros de su grupo.
El Equipo de Refuerzos y Apoyo intervendrá desde el primer momento. Este Equipo, coordinado con el Equipo de Orientación Educativa, valorará las necesidades de este alumno y promoverá los recursos para su atención individualizada, realizando los horarios conjuntamente con la jefatura de estudios.
El equipo docente, el tutor, la jefatura de estudios y la coordinadora del Equipo de Apoyo diseñaran finalmente una adaptación curricular y social para intervenir con este alumnado.
Es evidente que sin un cambio de metodología, en la organización del aula y de los espacios, difícilmente podremos ayudar a la incorporación de este alumnado de una manera eficaz.
Todo el profesorado debe estar implicado en el refuerzo positivo, en colaborar en la inclusión socioeducativa de estos alumnos para no otorgarle etiquetas negativas, dándole a cada uno su espacio y respetando sus ritmos de aprendizaje.
Por último buscar la colaboración de las familias, permitiendo que entren en el centro, que participen en el trabajo escolar junto a sus hijos en tareas donde se trabaje en grupos interactivos.
No debemos olvidar nunca su procedencia, sus costumbres, su idioma, su nivel de competencia curricular, esa es la única manera de mostrar acercamiento hacia el alumno, de trabajar la empatía para lograr la inclusión del alumnado.

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