SIN EMOCIONES,SIN SENTIMIENTOS, NO PUEDE EXISTIR LA EDUCACIÓN.

1. Nos gustaría que para empezar nos contaras las particularidades del centro que diriges. ¿Cómo describirías el contexto y el entorno del centro? ¿Cómo ha sido su evolución durante las últimas décadas?

El CEIP San José Obrero  se crea en el año 1972 matriculando a los niños y niñas procedentes de las barriadas de la Macarena, Las Hermandades, La Carrasca, El Cerezo, los Príncipes y Polígono Norte de Sevilla. Todos ellos barrios que han crecido extramuros de la ciudad de Sevilla y conformados en su origen por una densa población de clase eminentemente obrera. Han sido muchos los cambios que se han producido a lo largo de estos años, en especial en relación con la población que asiste al centro. Así, desde 1972 a la actualidad la diversidad de alumnos y alumnas del centro, en lo que a etnia y procedencia se refiere ha aumentado, sobre todo en las dos últimas décadas, hasta el punto de contar actualmente con un 52% de niños y niñas inmigrantes pertenecientes a más de 34 nacionalidades distintas, de un total de 400 alumnos y alumnas. También la llegada de alumnado procedente del asentamiento de El Vacie marca la fisonomía de nuestro colegio.

Este aumento considerable de la población gitana e inmigrante nos identifica como centro y nos ha llevado a crecer y desarrollar estrategias inclusivas para dar respuesta a la diversidad de nuestra comunidad educativa. Hemos comprendido que los problemas y conflictos de convivencia no se dan como consecuencia del contacto entre las culturas, sino por el modo en que afrontamos esa diversidad, podemos afirmar que las diferencias culturales son una riqueza y que lo que en principio podrían parecer dificultades pueden tornarse en oportunidades y que  las etiquetas que marcan y segregan se pueden difuminar gracias a la convivencia y al trabajo educativo inclusivo.

2. Resume, por favor, el proyecto educativo de tu centro. ¿Cuáles son los elementos diferenciales que destacarías? ¿Qué valores defiende de manera especial vuestro proyecto educativo y cómo los integra?

Nuestro proyecto se asienta sobre las relaciones entre los diferentes miembros de la Comunidad Educativa. Es mucho más prioritaria la convivencia, el desarrollo de los valores de respeto y tolerancia y la creación de un clima favorable que los contenidos del currículo. Somos un centro de puertas abiertas a la comunidad y favorecemos la participación y la intervención de asociaciones, ongs, entidades, etc., que a través de sus actividades dinamizan los diferentes proyectos que realizamos en el centro.

Sabemos que es una utopía trabajar sin la parcelación del saber en áreas o materias, que es imposible derribar los muros de las aulas, eliminar la clasificación arbitraria del alumnado por edades o por saberes; pero cuando desarrollamos nuestros proyectos ciertamente avanzamos hacia esta idea, estos conceptos.

Cuando nuestro alumnado trabaja exponiendo un proyecto, por ejemplo “Luces de Barrio”, la individualidad es la base de los aprendizajes, a la vez que la participación en grupos colaborando y cooperando mientras el profesorado y los miembros del equipo docente orientan y diseñan las actividades conjuntamente con los niños y niñas. La búsqueda de una Escuela Activa propicia la inclusión.

3. ¿Cómo animáis a la participación de la comunidad educativa? ¿Cómo describirías la relación entre el centro y las familias de los alumnos/as?

La relación con las familias es escasa, ciertamente en entornos complejos donde las familias “se buscan la vida” a diario es extremadamente difícil establecer un calendario normalizado de encuentros o de citas, aunque la participación en las actividades sí se hacen con cierta regularidad. Los proyectos de Aprendizaje Servicio, donde se aprecia  la intención de mejora del centro por parte de todos, catalizan a las familias interviniendo activamente en los mismos, ejemplo de ello podría ser el Proyecto “Sanjochef”, por el que nos han dado el Premio Andalucía de Migraciones en 2017.  

En estos proyectos se visualiza la importancia de los agentes externos que tienen la capacidad de mediar entre el centro y las familias y, a la vez, potenciar el desarrollo de las diferentes actividades.

4. ¿Cómo favorecéis la atención individualizada a los ritmos y formas de aprendizaje del alumnado? ¿Cuáles son, en tu opinión, las claves para conseguir una escuela inclusiva?

La Escuela Inclusiva necesita de dos pilares básicos: el primero es entender que los niños son únicos, o lo que es lo mismo considerar que todos somos especiales, lo que obliga a realizar un trabajo en el que los propios alumnos se responsabilicen de sus aprendizajes, conozcan sus posibilidades y puedan establecerse los objetivos necesarios para desarrollar el máximo de habilidades y destrezas según sus capacidades. El segundo pilar es un enfoque metodológico activo y participativo en la tarea diaria, donde la cooperación y la colaboración, el liderazgo compartido y la distribución de la actividad alcancen un sentido transversal más allá de materias, horarios  y agrupamientos fijos y estables.

En paralelo al crecimiento del concepto de inclusión en el nivel anterior de los aprendizajes se debe de atender al término inclusión en un anillo externo que abarca a las familias, entidades, asociaciones, etc. La suma de estos dos anillos y su interrelación conformarán una nueva cultura de centro, una cultura única que  va a evolucionar en tanto se fortalezcan los principios de pertenencia e identidad, en definitiva: “(la cultura)… Se aprende en la vida social” (Grimson, 2008).

5. ¿Qué estrategias específicas utilizáis para la evaluación del aprendizaje de vuestros alumnos?

La evaluación es continua, centrada en el propio aprendizaje durante todo el proceso. La toma de datos, de registros, la observación directa, la aceptación de críticas, la defensa y argumentación del trabajo realizado y las rúbricas individuales y grupales.

Por ejemplo: En el Proyecto Sanjomix el alumnado ha tenido que traer documentación sobre su familia y narrar una historia de vida, haciendo el montaje en grupo conjuntamente con los educadores de Antropoloops. La forma de evaluación al final ha sido la exposición del producto y la confección de una rúbrica individua y grupal, mientras que en la trayectoria de ejecución se ha valorado todo el aporte de documentación, trabajos narrativos, configuración del soporte digital…

6. ¿Qué planes y proyectos de convivencia estáis desarrollando? ¿Cómo valoráis sus resultados?

Tenemos tres proyectos activos que funcionan de manera transversal: Escuela Espacio de Paz, Plan de Igualdad de Género y el Plan de Convivencia. Aunque a nivel formal e institucional son tres proyectos diferentes en nuestro centro lo trabajamos como fuera uno solo, de hecho la coordinación la lleva una sola profesora conjuntamente con la Jefa de Estudios. Su seguimiento se hace en el ETCP (Equipo Técnico de Coordinación Pedagógica) al considerarlo inmerso en un ámbito que trasciende las áreas. La implantación de estos proyectos es vital en centros de difícil desempeño como el San José Obrero ya que la relación entre todos los miembros de la Comunidad Educativa requiere de un marco de acción basado en el diálogo, la afectividad y la empatía para poder dar respuesta a posibles conflictos que se generen en el quehacer diario del colegio. Los resultados son excelentes, quizás porque se desarrolla a “tiempo completo” impregnando cualquier actividad que se realice, sea lectiva o no.

7. ¿De qué manera lleváis a cabo la formación permanente del profesorado? ¿Qué importancia tiene para vosotros?

El profesorado se forma según la necesidad de proyectos específicos (como puede ser el último curso de “flamenco” al que han asistido 22 maestros y maestras) o también en aquella temática que vemos de interés para el buen funcionamiento del centro (ahora estamos haciendo uno sobre resolución de conflictos al que asiste la mayoría de profesorado). La demanda es continua y a veces buscamos la formación/información en entidades cercanas, incluso la “autoformación entre el propio profesorado”, además de los cursos reglados del Centro de Profesores.Creemos que esta formación es vital para dar respuesta adecuada a las  demandas de nuestros alumnos y en consecuencia para que el centro funcione con normalidad.

8. ¿Qué importancia tiene en vuestro centro las competencias artística y emocional? ¿Las desarrolláis de alguna manera específica? 

Creo que en nuestro colegio existe un buen clima de centro, sobre todo porque “hablamos” mucho entre nosotros, nos contamos lo que hacemos. La mayoría de proyectos los ponemos en práctica en colaboración con las familias contando con las entidades del entorno que facilitan la ejecución de los mismos aportando ideas, soluciones, recursos.

La competencia artística está siempre presente en cualquier proyecto, por ejemplo el proyecto de Aprendizaje Servicio  “Qué bonito es mi cole”, donde eliminamos todos los grafitis y pintadas del colegio y en su lugar diseñamos un mural. Las emociones son el leitmotiv de la vida del colegio. Dicen que sin emociones no hay aprendizaje, yo voy más lejos: sin emociones, sin sentimientos, no puede existir la Educación.

También destacar que nuestro alumnado recibe clases de música en E.Infantil con la Fundación Baremboin-Said, una experiencia que llevamos desarrollando desde hace años y que da unos resultados excelentes.

9. ¿Establecéis alguna relación con otros centros? ¿Cómo os coordináis?

Con otros colegios hay poca coordinación, a excepción de los de la zona con los que mantenemos algunas relaciones puntuales. Así celebramos encuentros deportivos o invitamos a exposiciones o actividades del alumnado, pero siempre de manera esporádica y sin continuidad; es curioso porque mantenemos más contacto con centros turcos a través de nuestro proyecto bilingüe de inglés en la plataforma europea eTwinning, una relación con lazos afectivos muy fuertes.

10. ¿Qué proyectos tenéis previsto realizar próximamente? ¿Qué ámbitos de mejora, qué experiencia os ha gustado que queráis implantar?

Seguimos avanzando en el proyecto Sanjomix de Antropoloops que tiene una duración de dos años, además tenemos la intención de participar en la Feria de la Ciencia con el Proyecto “Luces de Barrio”, ya que este año se trabajará sobre la biodiversidad y los ecosistemas.

Hacer previsiones a largo plazo en un centro como el nuestro es difícil, por no decir imposible, ya que nuestras dinámicas de trabajo están abiertas continuamente a propuestas que favorezcan el desarrollo integral del alumnado, ya provengan del propio profesorado o de entidades externas.

Como ejemplo de esto último contaros que en el mes de febrero de 2018 la asociación Zemos98 que trabaja en nuestro barrio nos propuso participar en el proyecto europeo  Displaced in Mediapara que nuestro alumnado se sensibilizara en un tema tan vital y cercano a nosotros como el de los refugiados, evidentemente aceptamos la propuesta y participamos de lleno en el mismo creando un enorme mural en el muro del gimnasio, aquí podéis ver el proceso: https://youtu.be/5fuQE3SFTqc

Artículo publicado en la revista Educación Abierta

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