EDUCACIÓN INCLUSIVA: ¿PARA QUÈ?

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¿La educación inclusiva está de moda?

Desde esta azotea he ido defendiendo la necesidad de un enfoque inclusivo integral de la educación, no solo normativo sino, además, sistémico, holístico y “fundido” en un tejido social que le da coherencia y proyección.

Ya en 2009, coincidiendo con el estreno de este blog me movía proclamando la necesidad de superar el estado de marginación permanente en el que vivían los niños del asentamiento de El Vacie  o escribía sobre la Declaración de los Derechos Humanos cuando fuimos al Congreso, incluso comencé a hablar de inclusión en una entrada en la que exponía un trabajo sobre un máster de educación intercultural: La mediación en contextos educativos.

“mediación en contextos educativos.”

Hace unos días desarrollé un trabajo sobre la mediación en contextos educativos. Cuando me ofrecieron desde la Universidad de Sevilla esta exposición pensé que era necesario que las personas a las que iba dirigido debían conocer la escuela del nuevo milenio,una escuela donde los cambios son incesantes, con nuevos programas, planes y proyectos. 
Profesionales de la mediación, educadores y trabajadores sociales, psicólogos, pedagogos…conocieron un poco de la cultura y los modos educativos del ceip San José Obrero , espero que si alguna vez actúan en entornos educativos esta enseñanza sea un referente para sus proyectos.

Preámbulo de la ponencia:
El trabajo en educación intercultural es realmente un reto, una aventura. Es comprometerse con una enseñanza donde cabemos y contamos todos. Vivir la interculturalidad como modelo educativo es , en realidad, una vivencia que ha transformado nuestras maneras de enseñar y de entender la enseñanza.
La frase “todos somos iguales y diferentes” refleja los principios en los que se fundamenta la filosofía educativa de nuestro Centro. Decimos que somos iguales porque creemos en el Ser Humano como Universal y único, donde la diversidad y las diferencias son valores educativos positivos y enriquecedores. Además el término igualdad lo traemos al plano del igualitarismo (Juan J.Leiva): Todos tenemos los mismos Derechos y Deberes, todos tenemos un currículo mínimo que conseguir, todos debemos respetar y conoce las normas del colegio… no hay privilegios ni desventajas por esta razón. Un buen entendimiento y aceptación de estas diferencias favorece el clima y la convivencia escolar. 
A la vez somos diferentes en la cultura, el idioma, las costumbres, los pensamientos… Qué mayor fortuna para un sistema educativo poder contar con otros enfoques de la vida “en vivo” , con sentimientos, con emociones. 
Este intercambio entre las partes, esta comunicación es la riqueza que ofrece la cultura propia y la cultura del otro. Y , como nos dice J.A.Marina, cultura es “todo lo que se le ocurre a la inteligencia para humanizar la realidad. Es el conjunto de nuestros inventos materiales, mentales, simbólicos, económicos. Las costumbres, los modos de hacer el amor, de convivir o pelearse, de armar conflictos o de solventarlos, son partes tan importantes de la cultura como la pintura, la literatura, la ciencia o el deporte.( J. A. Marina, El Semanal, nº 689, 2001).
Pero enseñar en y desde la interculturalidad no es tarea fácil. Todos sabemos que los procesos educativos son lentos, complejos y , a veces, imprevisibles. Nuestro Centro lleva seis cursos modificando sus estructuras educativas. La llegada de alumnado inmigrante, entre otros factores, nos ha obligado a modificar nuestros esquemas de trabajo.
Todo el Claustro se debe constituir como plataforma de trabajo para diseñar un nuevo Proyecto de Centro afín a la nueva realidad del colegio. Es imprescindible concretar nuevas finalidades, nuevos objetivos , un proyecto curricular donde se incluya la diversidad, una metodología renovada, que nos guíe en la consecución del éxito escolar sin exclusión.
Para la elaboración del Proyecto Educativo , además de la experiencia de años anteriores, hemos tomado como referencia un documento básico para la educación del futuro: El informe Delors de la Unesco, y dos grandes realidades que vivimos día a día : la resiliencia y la inclusión… 


Incluso nos movíamos por el territorio buscando oportunidades donde conocer las maneras para intervenir atendiendo a la diversidad como en  las I Jornadas de ciudadanía intercultural y educación. Zaragoza1, 2 y 3 de diciembre 2009

Era evidente nuestra preocupación por ofrecer una educación diferenciada porque todos somos diferentes, únicos,  y que las trayectorias educativas tenían que cambiar para dar respuesta al alumnado del Siglo XXI. Nuestro reto era incluir a alumnado de un asentamiento y a inmigrantes de más de 30 nacionalidades en la vida del centro y a las familias ofrecerles la oportunidad de convivir en el barrio.

Tras doce  años de trabajo intenso parece que la ruta que se tomó en su día ha alcanzado el éxito y el reconocimiento.

Quiero dejar claro que no hablo de éxito curricular ni mucho menos; hablo de la consecución de un cambio de modelo , de una ética, de una nueva cultura alejada de la competitividad, de los contenidos inútiles, en palabras de Miguel López Melero (2006)

“Lo que necesitamos en estos momentos para
recuperar lo que de humano ha perdido la
humanidad es estar dispuestos a crear un mundo
nuevo, un mundo de convivencia fundado en el
respeto por uno mismo y por los otros. Un mundo
humanizado donde se pueda llegar a ser homo
amans viviendo como homo amans. Así de sencillo,
o así de complejo se podría decir, como si de un
fenómeno cuántico se tratase: o todo o nada. Lo
más humano del ser humano es desvivirse por
otro ser humano y no aprovecharse de él. Y en
ese desvivirse por los otros vivimos preocupados
sabiendo que nuestras acciones pueden repercutir
en ellos de una manera o de otra. Y en esta
preocupación surge la ética.”

Sí, la inclusión está de moda, igual que la participación, la convivencia, los aprendizajes democráticos, pero es una moda de recorrido lento y largo que desde hace mucho tiempo ya pretende  dar el sitio que corresponde a cada uno, no solo en la escuela sino en su parcela social más allá de las tapias del centro. Esa proyección en el barrio, en la zona próxima de convivencia formará sociedades libres y pacíficas. Esta es la meta de la educación inclusiva.

Hay que seguir insistiendo que la inclusión no tiene parcelas, no es otro tipo de educación, es la educación en sí alejada del modelo integrador centrado en el déficit. La educación inclusiva es un proceso donde todos tenemos cabida y por tanto debe romper con la cultura hegemónica y única que impera en los centros educativos desarrollando  prácticas menos segredadoras y más humanas.

Por lo tanto hablar de inclusión y ética es hablar de compromiso, de anteponer valores humanos a principios sociales establecidos; es en cierta medida “saltarse las normas”, el marco curricular,  para ofrecer dignidad personalizada.

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y los retos se consiguen, aunque sean complejos y difíciles, te pongo otro ejemplo narrado por mi amigo J.L Redondo en su blog

 

 

 

 

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