El Vacie: 20 años de Escolarización

1240818060_0

Ya hace 20 años  que  unos  250 niños del asentamiento chabolista de El Vacie, en Sevilla,  fueron  escolarizados por primera vez en una escuela. (Si, aunque parezca mentira en Andalucía, en pleno siglo XX, aún había niños sin escolarizar)

Seis  centros de primaria, un instituto y una escuela de infantil  del Polígono Norte-Macarena fueron los pioneros:  CEIP Manuel Siurot, CEIP Blas Infante y  CEIP Josefa Amor Rico (IES Inmaculada Vieira) , CEIP San José Obrero, CEIP Pedro Garfias y el  CEIP Huerta del Carmen , incorporándose posteriormente el CEIP Pio XII.

Colegios alejados del asentamiento  y por tanto con poblaciones ajenas al “tsunami” que se les avecinaba.

Estos primeros años fueron muy duros en nuestro colegio, El CEIP  San José Obrero, no solo porque estos niños nunca habían estado escolarizados,  sino además porque los mismos provenían de un entorno donde la miseria y la pobreza eran  (y es ) una realidad.

En aquellos primeros años lo de menos era enseñarles contenidos curriculares, esperar a que aprendieran algo, nuestra dedicación absoluta se ceñía a resolver conflictos y peleas continuas, a intentar que cumplieran unas mínimas normas de convivencia, a pedir a las familias que los asearan y los trajeran limpios con ropa y zapatos, que le quitaran los piojos, incluso buscarles el desayuno para que tuvieran algo caliente en el estómago al comienzo del día..

Los centros nos reconvertimos en centros de servicios para dar respuesta a estos niños instalando  incluso duchas y algún que otro  ropero que suministraban los propios profesores y los vecinos de la zona.

No hubo una formación previa del profesorado, no hubo un análisis de lo que podría ocurrir a largo plazo en los centros donde se iban a ubicar a estos niños y ,como ayuda especial , solo se les concedió  a estos colegios  algo más de dotación económica y un profesor de apoyo, totalmente insuficiente y  claramente desbordado por la situación creada en el centro.

La intención de escolarizar a estos niños por parte de la Delegación de Asuntos Sociales  fue loable , pero el modo de hacerlo perjudicó seriamente a los centros receptores. En solo cinco años una mayoría de estos alumnos fueron adaptándose al sistema, pero con un coste muy alto para los centros: Movilidad de plantillas de profesores  que estaban absolutamente cansados de luchar con alumnos imposibles ; Conflictos en los claustros;  “huida” de alumnos hacia centros donde no hubiera “gitanos”, y, lo que más duele, la guetización y el estigma con el que nos quedamos a partir de entonces.

A modo de ejemplo: En solo cinco años , desde 1997 al 2000 en el CEIP San José Obrero se pasó de una matrícula de 680 alumnos a 450.  ¡Un tercio del alumnado, 230 niños y niñas habían cambiado de centro! Se habían marchado a colegios sin gitanos, sin pobreza, sin peleas…

Es cierto que los primeros años de adaptación a la nueva situación sobrevenida nos superó ampliamente, a pesar de ello fuimos capaces con el paso del tiempo de dar respuesta a estos niños y niñas, creando  un modo de trabajo donde la convivencia era y es la base del proceso educativo.

Hay dos fechas claves que definen el devenir de las futuras actuaciones con este alumnado: El año 2002  cuando cambia  el equipo directivo del CEIP  San José Obrero y comienza una etapa de coordinación  entre centros de la zona ,  y el año 2005  con el inicio de intervención de la Delegación de Educación conjuntamente con los colegios que comenzaron a escolarizar a estos alumnos. Como medidas básicas se decidió la disminución  de la ratio de este alumnado y  se planificó  la dispersión y reparto en  centros de otras zonas.

Estas medidas se han mantenido hasta la fecha, pasando a un segundo plano los problemas graves de disciplina  que  a día de hoy son puntuales y no generan excesivo conflicto social.

Los resultados académicos ya se pueden observar, van consiguiendo niveles medios y los aprendizajes son esperanzadores, aunque seguimos con la lacra de las familias  que casan a las niñas en cuanto entran en el instituto y así pierden toda oportunidad de seguir progresando. Esta situación está más que denunciada, que no las casen es un reto imposible de conseguir ,  y  la administración responsable no da una solución definitiva. Una pena porque de nuestras aulas han salido niñas excelentes, activas ,creativas,  y que con 13 o 14 años han visto como le han segado las ilusiones.

No se ha hecho nunca una evaluación de la trayectoria vivida, del proyecto de escolarización, pero  si se puede decir que a pesar de todos los problemas que han ido surgiendo a lo largo de los años (no olvidemos la extrema marginación en la que siguen viviendo), los centros han conseguido un índice elevado de éxito en la inserción escolar y social de estos niños.

Ha sido un trabajo  duro, muy duro y seguirá siendo duro hasta que no se elimine el asentamiento de El Vacie. Es muy triste ver como niños y niñas en pleno siglo XXI siguen viviendo en la miseria, aunque esto no nos quita las ganas para seguir trabajando con ilusión todos los días, aunque estemos solos y olvidados en esta lucha.

Nota.- La foto se tomó en abril de  2009,publicandose en el diario El Mundo , desde entonces poco han cambiado  las condiciones de vida de estas familias, aunque el paso por la escuela estoy convencido que a largo plazo cambiará el modo en el que las madres miraran a los ojos de sus hijas.

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/04/27/andalucia_sevilla/1240818060.html

SOBRE COMEDORES ESCOLARES Y RESPONSABILIDAD

A propósito de los hechos acaecidos en el CEIP José María del Campo de Sevilla, donde una madre denunciaba la agresión y el  posible  acoso a su hijo en el comedor escolar ,  y la posterior declaración del Consejo Escolar del Centro donde se comunicaba que se habían archivado  las actuaciones judiciales, me gustaría retomar una entrada que escribía hace ya algún tiempo:


“A los directores y directoras de primaria de Andalucía nos ha “tocado” vivir en la última década ,y en primera línea,  la transformación de nuestros centros educativos, pasando de ser colegios donde se impartía solo enseñanza a macrocentros desbordados por planes , proyectos y programas; es decir, nos hemos convertido en centros de servicios sin recursos y sin la formación necesaria.

Además,  no contamos con la infraestructura administrativa que demanda este cambio tan radical. La secretaría de un colegio de primaria es mínima : El Equipo Directivo (Director, Jefa de Estudios y Secretaria)  que se encargan de la administración y toda la organización del centro y , con suerte, un monitor o auxiliar que ayuda en esta tarea. No tenemos bedeles ni otros auxiliares, incluso hacemos de porteros cuando éste falta.  La  carga de trabajo que soportamos en la actualidad es excesiva , a esto hay que añadir  que todos los componentes del Equipo Directivo, además, impartimos clases.

Los Equipos Directivos nos hemos convertido en gestores de listados, en  expertos en recogida de datos y  confección de listas, en controladores de cheques-libro y de horarios de actividades de  todos los programas, planes y proyectos que llevamos adelante en el centro y , últimamente, en parapeto de todas las quejas que recibimos de las familias, tengan razón o no.

El caso más problemático y que está llegando año tras año a límites insostenibles es la gestión del comedor. Este servicio complementario, incluido en el Plan de Familia de la Consejería de Educación nació hace ya catorce cursos con la idea de ayudar a la conciliación laboral y  familiar.  Recordar que antes de 2001 no existía el comedor en muchas escuelas y los niños iban con normalidad a clase. Con el paso del tiempo los comedores escolares han ido perdiendo ese punto conciliatorio y poco a poco han devenido en un derecho casi obligatorio y de necesidad para muchas familias, lo que genera un sin fin de problemas al no poder ofertas plazas para todo el alumnado del colegio, ya que es la Consejería la que decide las plazas de comedor para cada centro

Desgraciadamente los directores y directoras  poco o casi nada  podemos hacer para organizar y mejorar este servicio.   En la mayoría de los comedores de Andalucía se trabaja con catering, contratado por  la administración, quedando los centros solo para la gestión burocrática y administrativa.

¿Que está ocurriendo, cuál es el problema?  Que las direcciones de los centros , la “que da la cara” ante las familias, nos encontramos sin respuesta a las demandas de las mismas  y sin capacidad para dar cobertura a todos los alumnos .  Todos los días y a todas horas recibimos quejas  y reclamaciones de familias que intentan entrar en el mismo, que reclaman subvenciones, que se quejan de la comida, que protestan porque a su hijo le han pegado…  Una incongruencia porque el comedor solo “está allí” en un local del centro y  “solo” tenemos en común al alumnado, siendo  el director  el   responsable de  un servicio en el que poco o nada puede intervenir. El director no tiene potestad ante los monitores del catering , que sin apenas formación y cobrando unos pocos euros por hora,  se encargan de vigilar a los alumnos  sin realizar función educativa alguna.Esta situación cala en la vida y la convivencia del colegio y causa un estrés infinito a todos.

Pienso como  única solución  la eliminación de este servicio complementario por otro integral que participe en la vida del colegio. Un comedor para todos y gestionado desde el centro, con recursos y con fines educativos. Lo que si está más que claro es que así no podemos continuar y que la situación se está volviendo insostenible.”

Desde aquí todo mi apoyo a los compañeros y compañeras del CEIP José María del Campo.

Fotos de la Carlsson Skola (Estocolmo)

aa aaa

Estas fotos se realizaron en el comedor de la Carlsson Skola en mayo de 2010, toda la organización del servicio de comedor la realizaban los propios alumnos. El comedor es una parte fundamental y vital del día a día de la escuela.

LA SOCIEDAD DEL RESPETO

img_1743-2

La Real Academia Española de la Lengua define respeto como “Veneración, acatamiento que se hace a alguien” , también  como ”  Miramiento, consideración, deferencia”

En los últimos tiempos escuchamos con frecuencia frases del tipo: “Le ha faltado al respeto”, “no le tiene ningún respeto”  Estas frases se aplican en cualquier contexto y son síntomas de una sociedad enferma , y en muchos casos tóxica , que va extendiéndose  en todos los ámbitos :El político,  El familiar, el educativo…

La crisis de valores refuerza erróneos principios de superioridad e impone creencias que dañan irreparablemente el tejido de relaciones humanas.  Se ha perdido el principio de pluralidad, se ha hecho tabla rasa con la palabra diferente , desapareciendo la distinción necesaria para situar al otro en un plano único y preciso. Así la falta de respeto al profesorado, al médico en la consulta, al parlamentario que se le insulta … todo vale porque no existe condición en el trato , todos tienen la razón.

Por supuesto no existe veneración, que se confunde con sumisión , tampoco hay acatamiento a un orden , a unas normas; Desgraciadamente el miramiento, la consideración, la deferencia ni siquiera se plantean , da igual dañar sensibilidades, arrasar con los valores mientras pueda imponer los míos.

Es triste ver como en la puerta de una escuela una madre o un padre ,delante de sus propios hijos,  se dirigen a un profesor ninguneándolo , señalándole con el dedo porque no le parece bien como hace su trabajo o porque consideran que su hijo no es bien tratado, a veces a gritos y delante de otros muchos padres y niños. Y el profesor se calla , se mantiene en su sitio, como mucho le dice que acuda a tutoría,  si es que le escuchan entre los gritos que profieren, pero ellos no entienden, no hay distinción, no hay respeto.

El valor de educar se asienta en el respeto, en la libertad de mantener unos principios inamovibles de tolerancia hacia los demás. Si no hay libertad, si no hay respeto , no puede existir convivencia.

Aceptar las diferencias, reconocer que existe una pluralidad de pensamientos, asumir que un profesor , un médico… son los que saben tratar a los alumnos, a los pacientes,  y no cuestionar infundadamente cualquier actuación de los mismos, no es una condición cultural como se presume a veces, es una falta de respeto y de tolerancia , es un ataque a una persona y a su condición de ser humano, a su profesionalidad,  en un entramado social que se sustenta en la diferencia y la  libertad.

Si no se acata la disciplina necesaria para convivir en sociedad difícilmente podremos Educar en el respeto , en los valores,  y la familia es la responsable de dicha educación, no es  la Escuela. Los modelos familiares deciden en el devenir de los hijos y sin el apoyo de las familias y una buena educación familiar difícilmente existirán las condiciones  necesarias  para consolidar un principio de convivencia, para conseguir una sociedad con unos principios y valores que respeten las individualidades y la libertad.